Y seguimos recorriendo la isla a bordo de nuestro lento y tranquilo carrito,esta vez la parte sur ,que nos sorprende con su mar bravío estallando sobre las costas de roca coralina.
Flores preciosas trepan por los tejidos que separan las casas,casi no hay rejas en ninguna de ellas.
Por la carretera circulábamos nosotros y estos tranquilos cabritos que cruzaban despaciosamente.
Y el mar siempre a nuestro costado.Por este mar llegaron holandeses,irlandeses,ingleses y piratas que trataban de quitarle la isla a los españoles,todos dejaron sus huellas,tanto que internamente se habla el creole,mezcla de inglés isabelino,español y dialectos africanos,también hablan inglés y por supuesto,español.
Por cualquier caminito ,nos rodean los árboles y plantas aromáticas y exóticas,pero la carta de presentación de los isleños es su mar de siete colores que alberga peces hermosísimos y un mundo dentro de los corales.
Para admirar esa riqueza fuimos a La Piscinita,un espacio natural formado por una medialuna de roca coralina que encierra aguas que van desde 1metro. a 5metros de profundidad .Al entrar dan rodajas de pan para que los turistas les tiren a los peces y acudan a comerlo. Julito muy concentrado,los alimenta.
Después hay que bajar por esta rústica escalera para verlos más de cerca,los hay de todos los colores y tamaños¡bellísimos!
¡Conseguimos que nos sacaran una fotito juntos! ¡Estamos muy contentos por TODO !